
El mercado de activos del mundo real tokenizados cerró el 14 de mayo de 2026 en los 31.400 millones de dólares, frente a los 11.200 millones de junio de 2025. Un +180% en menos de doce meses, con una trayectoria sólidamente sostenida: 15.300 millones en septiembre de 2025, 21.500 en enero de 2026, 29.200 en abril y 31.400 a mediados de mayo. Sobre esa base de activos opera, además, una capa de liquidación en stablecoins de 305.000 millones de dólares, confirmación de que los raíles de pago y liquidación para activos tokenizados están plenamente operativos a escala institucional.
La transformación de fondo se lee tanto en composición como en volumen, y tiene implicaciones directas para quienes operamos en el mercado europeo de financiación tokenizada.
El crédito privado, en sentido amplio, concentra hoy la dinámica más relevante del sector. La suma de las tres categorías base del crédito tokenizado (crédito garantizado, specialty finance y deuda corporativa) ronda los 4.500 millones. Las tasas de crecimiento llegan a los cuatro dígitos, algo normal en una industria naciente y en expansión. Son los primeros compases de la transformación del capital privado, que históricamente ha quedado fuera de los sistemas de liquidez financiera. Los rendimientos ofrecidos, además, se mueven habitualmente entre el 8% y el 12%.
El mercado tradicional de crédito privado se estima entre 1,6 y 3,5 billones de dólares según la fuente y la definición utilizada. Eso significa que la penetración tokenizada actual representa una fracción mínima del activo subyacente, y explica por qué las proyecciones disponibles para el conjunto del mercado en 2030 oscilan entre los 2 y los 16 billones de dólares.
El vertical inmobiliario tokenizado, aunque presenta globalmente volúmenes más modestos, va de la mano con el crédito privado, que le sirve de motor. Se está fraguando la participación institucional, y las proyecciones a medio plazo están entre las más agresivas del conjunto del sector: las estimaciones disponibles sitúan el inmobiliario tokenizado en torno a los 3 billones de dólares en 2030, con tasas de crecimiento anual compuesto muy significativas.
Las pymes europeas dependen casi exclusivamente de la financiación bancaria (alrededor del 75% según la Comisión Europea), pese a representar el 99% del tejido empresarial, dos tercios del empleo y cerca del 60% del valor añadido en la UE. La financiación tokenizada bajo el Régimen Piloto DLT y la LMVSI es, hoy por hoy, una de las pocas vías nuevas que se abren para ese segmento sin pasar por la banca tradicional.
Las cifras de la tendencia global, los 31.400 millones a mediados de mayo frente a 11.200 hace once meses, miden velocidad. Lo que se ha asentado es infraestructura: emisión nativa en blockchain, liquidación atómica, identificación ISIN, mercados secundarios regulados en construcción, marco jurídico explícito en España y en la UE.
Para el emisor europeo de mediano tamaño la pregunta operativa deja de ser si la tokenización puede funcionar, para dar paso a consideraciones sobre qué clase de activo, qué tipo de infraestructura y qué tipo de operación.
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